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Iglesia de Dios del Séptimo Día, El Paraiso, Honduras

SOBRE ESTA ROCA


"SOBRE ESTA ROCA" 

"Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades (Infierno, sepulcro) no prevalecerán contra ella" (Mateo 16.18 RV1960). Otra versión bíblica nos clarifica un poco más esta porción: "Y yo te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra voy a construir mi iglesia; y ni siquiera el poder de la muerte podrá vencerla" (Versión Dios Habla Hoy).
Para muchas personas, las palabras registradas en esta porción de la Biblia, son la prueba contundente de que Cristo estableció su iglesia tomando como cabeza y base al apóstol Pedro, y por consecuencia, él vino a ser el primero y más importante representante de la misma, y junto con él todos los que le han sucedido en ese cargo, es decir, los "Papas". ¿Pero, esto es realmente así? Analicemos las pruebas antes de dar por aceptado o rechazado este argumento.
La mejor forma de determinar qué fue lo que Cristo quiso decir con estas palabras, es preguntar a las Escrituras mismas qué era lo que estas significaron para los oidores judíos, especialmente para aquellos que se las oyeron a Jesús en esa ocasión. El testimonio de los escritos de los mismos discípulos de Jesús, entre ellos Pedro, es evidentemente superior a las ideas de los hombres que después de ese tiempo han escrito u opinado acerca del supuesto sentido de las palabras de Jesús. Afortunadamente, algunos de los que fueron testigos oculares en esa ocasión (2 Pedro 1.16; 1 Juan 1.1-3) han dejado un registro claro e inequívoco al respecto.
La Biblia, de manera clara y directa, expresa quién es realmente la cabeza de la iglesia fundada por Cristo: "Porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia..." (Efesios 5.23). Así es, Cristo es la cabeza misma de la iglesia, y no el apóstol Pedro. Otra porción bíblica nos ayuda a confirmar esto: "Además, Cristo es la cabeza de la iglesia, que es su cuerpo. Él, que es el principio, fue el primero en resucitar, para tener así el primer puesto en todo" (Colosenses 1.18, Dios Habla Hoy).

 Desde los tiempos de Moisés se tenía identificada perfectamente quien era la "roca": "Porque el nombre de Yahvéh (el Eterno) proclamaré. Engrandeced a nuestro Dios. Él es la Roca, cuya obra es perfecta" (Deuteronomio 32.3-4). La "roca" era el Dios de Israel. Pablo afirma que aquella "roca" que había acompañado en la antigüedad al pueblo de Israel, por el desierto, era Cristo: "1 Porque no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar; 2 y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar, 3 y todos comieron el mismo alimento espiritual, 4 y todos bebieron la misma bebida espiritual; porque bebían de la roca espiritual que los seguía, y la roca era Cristo" (1 Corintios 10. 4; cf. 2 Samuel 22.32; Salmo 18.31). Por lo anterior, cuando leemos ahora al profeta Isaías, entendemos que cuando escribió sobre una "piedra escogida, principal y valiosa", se refería a Cristo: "Por tanto, Yahvéh el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sion por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure (este tranquilo)" [Isaías 28.16].
También el apóstol Pedro reconoció a Jesús cómo el fundamento de la Iglesia, retomando para ello las palabras del profeta Isaías: "...He aquí, pongo en Sión la principal piedra del ángulo, escogida, preciosa; y el que creyere en ella, no será avergonzado. Para vosotros, pues, los que creéis, él es precioso; pero para los que no creen, la piedra que los edificadores (judíos) desecharon, ha venido a ser la cabeza del ángulo" (1ª Pedro 2.6-7). ¿Y quién fue este personaje que los edificadores desecharon? El mismo Pedro nos responde a esto: "8 Entonces Pedro, lleno del Espíritu Santo, les dijo: Gobernantes del pueblo, y ancianos de Israel: 9 Puesto que hoy se nos interroga acerca del beneficio hecho a un hombre enfermo, de qué manera éste haya sido sanado, 10 sea notorio a todos vosotros, y a todo el pueblo de Israel, que en el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano. 11 Este Jesús es la piedra reprobada por vosotros los edificadores, la cual ha venido a ser cabeza del ángulo. 12 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4.8-12).
Pero no sólo el apóstol Pedro reconoció a Jesús cómo el fundamento de la Iglesia, también el apóstol Pablo se refiere a Cristo como "la principal piedra de ángulo": "Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo" (Efesios 2.20). Y el mismo apóstol Pablo es categórico en cuanto a que no se puede pretender poner otro fundamento que no sea Cristo: "Pues nadie puede poner otro fundamento que el que ya está puesto, que es Jesucristo" (1 Corintios 11.3).
De esta manera vemos que Pedro y Pablo, al igual que todos los que vienen al conocimiento de la verdad, no pueden ser la piedra principal de la iglesia, sino sólo una piedra más en el edificio espiritual de Dios: "Vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo (1ª Pedro 2.5; ver también Efesios 2.21-22).

 Con esto se confirma que la piedra sobre la que está edificada la Iglesia es Jesucristo y no Pedro.

 ¿Y USTED SOBRE QUE ESTÁ EDIFICANDO SU VIDA?
En cierta ocasión el Señor Jesús expresó una parábola (narración, que por comparación, muestra una verdad moral o religiosa), que narraba lo siguiente: "24 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. 26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina. 28 Y cuando terminó Jesús estas palabras, la gente se admiraba de su doctrina" (Mateo 7.24-28).
Ahora usted entiende que esta "roca" es Jesucristo, y él mismo invita a todo hombre y mujer a edificar su vida sobre él. El mismo apóstol Pedro lo hizo e invitó a la gente de su tiempo a hacerlo: "4 Acérquense, pues, al Señor, la piedra viva que los hombres desecharon, pero que para Dios es una piedra escogida y de mucho valor. 6 Por eso también dice la Escritura: Yo pongo en Sión una piedra que es la piedra principal, escogida y muy valiosa; el que confíe en ella no quedará defraudado. 7 Para ustedes, que creen, esa piedra es de mucho valor" (1 Pedro 2.4, 6-7a, Dios Habla Hoy). Pero para aquellos que desechan tomar a Jesucristo como el fundamento de su vida, el mismo apóstol Pedro les expresa: "Pero para los que no creen se cumple lo que dice la Escritura: 'La piedra que los constructores despreciaron, se ha convertido en la piedra principal.' 8 Y también esto otro: 'Una roca, una piedra con la cual tropezarán'. Pues ellos tropiezan al no hacer caso del mensaje: ése es su merecido" (1 Pedro 2.7b-8, Dios Habla Hoy).
Que a usted no le ocurra lo que ha mucha gente en el pasado y el presente le está sucediendo: Están tropezando en su vida por dejar al Señor Jesús e ir detrás de doctrinas y pensamientos de hombres, pensando que con ello le honran. A éstos Jesús les dice: "7 Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas mandamientos de hombres. 8 Porque dejando el mandamiento de Dios, os aferráis a la tradición de los hombres" (Marcos 7.7-8). Si usted ha estado actuando así, ¡mejor corrija su camino!

 LO QUÉ USTED DEBE HACER PARA QUE JESÚS, LA ROCA PRINCIPAL, SEA EL FUNDAMENTO DE SU VIDA

- Reconocer su rebeldía y pecado por no sujetarse a la voluntad divina. Arrepentirte de todo ello y no volver atrás

"19 Por eso, dejen de pecar y vuelvan a obedecer a Dios. Así él olvidará todo lo malo que ustedes han hecho, les dará nuevas fuerzas 20 y les enviará a Jesús, que es el Mesías que desde un principio Dios había decidido enviarles" (Hechos 3.19, 20; Biblia en Lenguaje Actual).

 "Jesús dijo: 'No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento'" (Lucas 5.32).

 - Aceptar a Jesucristo como tu Salvador

"Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos" (Hechos 4.12).

 - Seguir las enseñanzas de Jesús

"No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 7.21).

"Si me amáis, guardad mis mandamientos" (Juan 14.15).

 - Seguir el ejemplo de Jesús

"El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo" (1 Juan 2.6).

"Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado" (Lucas 3.21).

 - Perseverar en todo esto hasta el fin

"Dios se manifestará para dictar su justa sentencia 6 y pagar a cada uno conforme a lo que haya hecho. 7 Dará vida eterna a quienes, buscando gloria, honor e inmortalidad, perseveraron en hacer lo bueno; 8 pero castigará con enojo a los rebeldes, es decir, a los que están en contra de la verdad y a favor de la maldad" (Romanos 2.6, 7; DHH).

 Las citas bíblicas corresponden a la Versión Reina-Valera 1960, excepto donde se indique lo contrario.

 La Versión "Dios Habla Hoy" (DHH): Es una versión hecha por expertos católicos y protestantes, por iniciativa de Las Sociedades Bíblicas Unidas y aprobada para el uso de los católicos en 1979.





Comentarios hacia esta página:
Comentado por jose( megacentro.eirlgmail.com ), 26-10-2013, 02:51 (UTC):
esto es verdad, solo quisiera un elemento que explicaras leyendo una persona Dijo que petros se adhiere a una persona en masculino, que tanto hay de verdad en eso.



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